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Etiología
de la Obesidad I
Dra. Rocío Medina, experta en nutrición y obesidad, académica de la
Universidad de Monterrey N.L.
En
términos generales, la obesidad es consecuencia de un desequilibrio de
energía,
en el cual su ingesta supera al gasto de la misma, durante un periodo
prolongado. En este sentido, numerosos y diversos factores dan lugar a
un
balance positivo de energía (ganancia de peso), pero es la interacción
entre
los diversos factores y no la acción de uno sólo lo que propicia el
desequilibrio.
El
mundo
moderno y la tecnología actual, han propiciado un "ambiente
obesogénico" en el que la tendencia de acuerdo a los patrones de
trabajo y
de transporte hacen que en general las personas sean menos activas y
tengan
actitudes más sedentarias. Al mismo tiempo, la sociedad tiende a
consumir
alimentos procesados producidos a gran escala, que contienen altas
cantidades
de grasa y calorías, carecen de fibra y micronutrimentos indispensables
para el
organismo, por lo que este ambiente asegura irremediablemente a la
obesidad
como la enfermedad del siglo XXI.
Estos
factores a su vez, dependen de influencias sociales y ambientales que
modifican
la actitud de los individuos hacia la elección de alimentos poco
saludables y
disminución de su actividad física, características asociadas al
incremento de
la prevalencia de la obesidad en el mundo. Así, factores asociados al
desarrollo de la obesidad son:
INFLUENCIAS
AMBIENTALES Y
SOCIALES
Los
mecanismos fisiológicos que regulan el peso corporal están directamente
relacionados a la actividad física y la ingesta de alimentos, y estos a
su vez,
son influidos por los factores ambientales y sociales en los que se
desenvuelve
el individuo, pues con loa avances de la tecnología, los medios de
transporte,
la automatización de los servicios, etc se afecta negativamente los
hábitos
alimenticios y los patrones de actividad física que contribuyen a la
ganancia
de peso y al desarrollo de obesidad.
LOS
MEDIOS DE COMUNICACIÓN
El
internet, la televisión, la radio, los medios impresos, juegan un papel
importante en la educación informal que sugiere una "desinformación"
que modifica los hábitos dietéticos no sólo de los adultos sino también
de los
niños y adolescentes. Las críticas contra ellos han surgido con el
objeto de
rechazar la propaganda de la industria que promueve el consumo excesivo
de
alimentos de baja calidad y altos en calorías.
HÁBITOS
ALIMENTICIOS
Diversos
estudios han demostrado consistentemente que los factores dietéticos,
particularmente el grado de grasa y energía contenida en los alimentos,
están
positivamente asociados con la ganancia de peso corporal. La grasa
dietética,
tiene un mayor contenido de energía que cualquier otro macronutriente;
esta
cualidad es la responsable de la sobreingesta de alimentos por su
efecto de
"sensación placentera" cuando son ingeridos. Asimismo, la ingesta de
grasas, no inhibe el centro del apetito localizado en el hipotálamo, lo
que
determina el sobreconsumo.
ACTIVIDAD
FÍSICA
Los
estudios epidemiológicos transversales han demostrado una relación
inversa
entre el IMC y la actividad física, indicando que los sujetos obesos
son menos
activos que los delgados. Más aún, las tendencias seculares indican un
aumento
en la prevalencia de la obesidad, que de manera paralela se asocia a
una
reducción en la actividad física y a un incremento en la conducta
sedentaria.
La actividad física influye de manera importante en la regulación
fisiológica
del peso corporal. En particular, incrementa el gasto de energía,
mejora el
balance de grasas (al aumentar la oxidación de las mismas) y aunque
existe la
percepción común de que el ejercicio estimula el apetito, se ha
encontrado que
el ejercicio intenso, así como el ejercicio de baja intensidad pero de
larga
duración, suprime la sensación de hambre.
Etiología
de la Obesidad II
Así
como
el ambiente social en que se desenvuelve el paciente, los medios de
comunicación y su constante flujo de publicidad, y los hábitos
alimenticios y
sedentarios de la población, son determinantes para que aparezca la
obesidad,
existen otros factores poco modificables que hacen que un individuo
comience a
ganar peso sin medida.
FACTORES
GENÉTICOS
La
investigación médica ha dedicado considerable atención a la obesidad,
aún
cuando los mecanismos biológicos subyacentes no están completamente
entendidos.
La
herencia de la obesidad se ha estimado de un 56% en el caso de obesidad
visceral y 30 a 40 % para el tejido subcutáneo, los estudios más
importantes
han sido en poblaciones de familiares, adoptados y gemelos.
Se
han
descrito más de 250 marcadores genéticos asociados a la obesidad con
otras
patologías. Raramente aparece en la infancia como resultado de un
síndrome de
obesidad monogénica como es el síndrome de Prader-Willi, el síndrome de
Bartlett-Biedel o de mutaciones de uno de los genes que codifican
proteínas
como el gen de la pro-opiomelanocortina (POMC), el receptor de la
melanocortina
(MC4), la leptina, el receptor de la leptina y el descubrimiento del
gen
"HOB1" los cuales ayudan a regular el apetito y el metabolismo.
El
papel
de los factores genéticos en la ganancia de peso es el centro de
múltiples
investigaciones. Aunque es posible que un gen o varios genes sean los
responsables directos de la obesidad, no parece ser la causa
fundamental en la
mayoría de las personas.
El
conocimiento actual, indica que los genes involucrados en la ganancia
de peso,
incrementan la susceptibilidad o el riesgo de un individuo al
desarrollo de la
obesidad cuando se expone a un ambiente adverso (obesidad poligénica).
DISTINTOS
GRUPOS DE MEDICAMENTOS
Algunos
medicamentos como los glucocorticoides, antidepresivos tricíclicos,
estrógenos,
sulfonilureas (glibenclamida), bloqueadores B adrenérgicos, insulina,
valproato
de sodio, fenotiazina, etc., se ha encontrado que provocan incremento
del peso
corporal.
FACTORES
BIOLÓGICOS
Algunas
enfermedades como acromegalia, hipotiroidismo, hipogonadismo, y los
síndromes
de ovarios poliquísticos, de Cushing, de Stein-Leventhal, de
Laurence-Moon-Bield, de Carpenter, de Summit, de Cohen, de Prader
Willi, suelen
cursar con obesidad, aunque este grupo etiológico representa un
porcentaje muy
bajo del total de obesos.
Por
otro
lado, durante la gestación se producen una serie de cambios hormonales
que con
frecuencia se acompañan con un aumento de la ingesta de alimento, dando
como
resultado final excesivo aumento de peso, con un cambio en los hábitos
alimentarios. Hay que recordar que durante el embarazo las necesidades
energéticas aumentan entre 250-300 kcal/día. El aumento de peso
excesivo
durante el embarazo aumenta el riesgo de presentar obesidad y diabetes
mellitus
tipo 2 en etapas posteriores.
Asimismo,
En la menarquia se producen importantes cambios hormonales, con un
desarrollo
físico y psíquico más acelerado que en etapas anteriores. Es frecuente
en esta
etapa de la vida cambios en el peso, aunque se desconoce su mecanismo.
Otro
factor es cuando, al dejar de fumar frecuentemente se produce un
aumento de
peso que suele oscilar entre tres y diez kilogramos. Esto se debe a que
el
tabaco, particularmente la nicotina, tiene poder anorexígeno (disminuye
la
sensación de hambre) y estimula la secreción de adrenalina. Estos dos
mecanismos ayudan a regular el peso, a través de una reducción de la
ingesta de
alimento. Además, se produce un estado de ansiedad, producido por la
privación
de la nicotina y por el cambio de hábito, que muchas personas intentan
aliviar
comiendo más, sobre todo alimentos ricos en carbohidratos.
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